Cuando tenemos ansiedad y sabotajes, las relaciones personales nos muestran e incluso magnifican las heridas, dinámicas y conflictos que justamente dieron origen a la misma ansiedad y sabotajes.

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¡Hola queridas! Espero estén muy bien. Esta entrada de blog es un extracto de mi Curso Gratuito «Experiencia Diosa y Soberana». Este curso gratuito tiene dos partes: 1) videos sobre auto liderazgo, auto amor, energía femenina y ansiedad, y 2) estos artículos en donde cuento sobre mi historia personal y las cosas más comunes que hemos sanado en mis sesiones de coaching.
En mis aaaaños de experiencia, tanto personal como laboral, me he dado cuenta que una cosa que nos SACA de nuestro centro, son las relaciones.
Las relaciones, sobre todo las románticas/íntimas, nos muestran con LUPA nuestras inseguridades, desconfianza, paranoia y, bueno, básicamente nuestra ansiedad.
Así me pasó a mi. Cuando entendí realmente la profundidad de mi desorden de ansiedad y de auto estima, me di cuenta que vivía patrones de co-dependencia.
Me pasaban este tipo de cosas:
1) Siempre ponía los deseos y necesidades de mi pareja por encima de los míos.
Generalmente era para ser «la polola» perfecta. Que me amaran mucho y también para evitar cualquier tipo de conflicto.
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2) Relacionado con lo anterior, negaba mis propias necesidades y sentimientos para complacer a mi pareja.
Y yo creía que esta era una cualidad virtuosa. Yo me celebraba por lo flexible que era. Por lo «piola» o calmada que era.
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3) Tenía la tendencia a sentirme responsable de la felicidad y el bienestar de mi pareja.
Tenía la necesidad de «arreglar» el estado de ánimo de mis parejas. Hacer algo. Sentir que era mi deber hacer algo.
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4) Me afectaba muchísimo cuando mi pareja se veía enojado o triste.
Me afectaba a nivel físico. Se me apretaba el estómago, a veces incluso tiritaba. Era insoportable ver/sentir/escuchar a mi pareja estar enojado o triste.
Pero además, había una parte paranoica en mi interior que sentía que LA CULPA ERA MÍA o que algo mío agravaba la situación.
Me ponía a pensar qué había dicho o hecho que pudiera haberlo hecho enojar aún más.
Y por último, si no encontraba nada, sentía la obligación subconsciente a estar triste
y apagada para «ser fiel» a la energía de él. Si no, me daba mucha culpa estar feliz o estar bien. Me daba culpa mi buena fortuna por así decirlo.
¡Ah! y desde luego, tenía un fuerte deseo por solucionarle todos los problemas a mi pareja, para así no verlo triste o enojado.
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5) Tenía dificultad para tomar decisiones sin la aprobación de mi pareja.
O si pensaba que él iba a estar en desacuerdo de alguna manera, entonces me convencía a mi misma que mejor no. También me convencía a mi misma que esto lo hacía porque yo era una buena pareja, no era egoísta ni egocéntrica sino que sabía cómo sostener una relación pacífica. «Siempre hay que sacrificar algo», «Así es la vida en pareja, no siempre se gana».
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6) Tenía una inmensa dificultad para decir «no» a mi pareja o para establecer límites.
Entrar en conflicto era un panorama insoportable. Mejor me las arreglaba yo sola. Mejor yo veía después cómo lo sobrellevaba.
7) Tenía miedo a que mi pareja me rechace o abandone.
Y entonces andaba hiper-vigilante. Es decir, escuchaba con atención el tono de voz, los gestos, el lenguaje corporal, la energía con la que estaba mi pareja. A veces le hablaba de cualquier cosa sólo para «medir» cómo estaba o si estaba todo bien.
Cuando me imaginaba que me iban a abandonar o rechazar, me venía una ansiedad inmensa con alarmas en mi cuerpo. Y sobre todo porque LA CULPA SIEMPRE ERA MÍA.
A la ansiedad le encanta la culpa. Ante cualquier conflicto, asumía que era mi culpa, por algo que hice o por mi manera de ser.
Ufffff, [[firstname]]… honestamente le tengo muchísima compasión a esa Marcita que estaba en esa posición, tan lejos de su centro, de su valor y de su pedestal.
La cantidad de alarmas que tenía en mi cuerpo era monstruosa. El nivel de reparación que tuve que hacer fue inmenso. Reparación integral: en cuerpo, mente, corazón y espíritu. No sólo conmigo misma, sino con mi linaje, mi Niña Interna, mis Arquetipos de Poder, mi cuerpo y con los hombres.
Pero también agradezco ese tiempo de alguna manera. Porque ese gran sufrimiento me llevó a encontrar mi propósito, mi misión, mi dharma.
Guiar y acompañar a mujeres en la sanación de su propia auto estima y ansiedad ha sido algo simplemente maravilloso. Me llena de sorpresa mirar hacia atrás y ver tanto, pero TANTO camino recorrido.
Por supuesto, estos signos de co-dependencia en mis relaciones no surgieron de la nada. En mi infancia me ocurrieron varios eventos que dejaron trauma en mi cuerpo y subconsciente.
Mi niña interna sufrió heridas de abandono y rechazo y otras más.
Al principio de mis años 20 estuve en una relación psicológica y emocionalmente abusiva. Lo cual fue inmensamente traumático también (¡EXCEPTO que yo no me di cuenta hasta mucho tiempo después!).
Además, estuve con crisis de pánico, agorafobia y desorden de ansiedad generalizado tiempo antes de comenzar esta relación.
Y así, varias cosas. Entonces, querida mía, desde luego que no me sorprende el nivel y la profundidad de sanación que tuve que hacer!
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Por eso, querida mía, déjame decirte esto:
– la sanación SÍ ES POSIBLE
– el empoderamiento es posible
– la libertad emocional es posible
– la esperanza existe y es real
– dejar de sabotearse tanto sí es posible
– sentirse poderosa y líder de una misma sí es posible
– sanar nuestra energía sexual y nuestro Ser Mujer sí es posible
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Si deseas comenzar ese proceso de sanación AHORA YA, te invito a hacer lo siguiente:
- Regula tu sistema nervioso TODOS los días, aquí hay una práctica maravillosa.
- Escucha este episodio de Podcast y comienza a integrar estos pasos en tu vida, poco a poco.
- Si no estás inscrita en mi Curso Gratuito Experiencia Diosa y Soberana, inscribete aquí y comienza a mirar las clases y poner en práctica desde ya!
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Al final, querida mía, lo que nos queda es hacer el trabajo y comprometerse con ese trabajo.
Con mucho respeto y amor, te invito a que agendes una sesión gratuita de coaching! Quizás justamente es lo que realmente anhelas y necesitas: acompañamiento, guía, un camino claro para sanar la ansiedad y los sabotajes.
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Me despido por ahora, querida, y nos vemos en un siguiente blog!
Si te sentiste identificada o te enriqueció lo que leíste, ¡cuéntame! me encantaría saber más de ti. Desde luego que iré contando más sobre mi historia, la de otras mujeres y mi sanación 😀
¡Un abrazo inmenso para ti!
Con amor sincero.