El perfeccionismo nos arranca las hojas, una por una.

Imagínate que eres un hermoso cuaderno. Lleno de hojas. Ansioso por todo lo que vas a escribir, pintar, dibujar, crear, planificar, organizar. Empiezas a escribir o dibujar algo y, ¡ups!, una línea chueca o una letra “equivocada”. hacemos un borrón o aplicamos corrector… pero NO. Es demasiado molesto. Mejor arrancamos la hoja y partimos de nuevo.


Y cada vez que nos equivocamos o que hay algo que no nos gusta y cuando algo pasa que no estaba planificado o que no se ajusta a la imagen que teníamos en la mente… sacamos una nueva hoja. Para partir de nuevo.

Ahora, imagina que los espirales de tu cuaderno ven cómo se van perdiendo las hojas y cómo el cuaderno se va quedando más y más flaco.

Entonces los espirales deciden volverse RÍGIDOS.

Para evitar que sigas sacando hojas.

Cada vez se hace más difícil partir de nuevo. Cada vez es más agotador, cansador, frustrante partir de nuevo.

Los espirales están demasiado rígidos, las hojas ya no quieren salir, hay cada vez más miedo. Miedo a quedarse sin hojas.

A estas alturas, el cuaderno podría estar lleeeeeeno de un montón de experiencias de vida. Pero no… faltan un montón de hojas y los espirales están apretados, sin darle espacio ni siquiera para PASAR LA HOJA.

Las hojas son todos tus proyectos y tus emociones involucradas en esos proyectos.

Los espirales, son tus estructuras mentales.

Mientras más perfeccionistas nos ponemos, más rígida se pone nuestra mente.

Mientras más rígida nuestra mente: MÁS razones tenemos de sacar hojas.

Porque NADA es suficiente.

Para el perfeccionismo: NADA es suficiente.

Las estructuras mentales rídigas de perfeccionismo, no nos dejan ver que en realidad, la razón para sacar y sacar hojas vienen de alguna herida. Y esa herida necesita todo lo contrario a sacar hojas: necesita NUTRICIÓN para SANACIÓN.

Al principio, o sacar las hojas y no empezar de nuevo se siente muy, muy, muy incómodo. Los espirales están rígidos, no saben lo que va a pasar, lanzan voces de alarma.

Pero luego, cuando le mostramos a nuestros espirales que está todo bien… poco a poco empiezan a ceder.

Poco a poco se empiezan a acostumbrar a que estamos simplemente dibujando, simplemente aceptando, simplemente haciendo en paz.

Esto es salir completamente de la zona de confort para una persona perfeccionista.

Pero de repente, la MAGIA empieza a pasar…

Cuando los espirales están relajados, con sus ojitos cerrados, disfrutando de los procesos, ¡PUM! Magia: ¡empiezan a nacer NUEVAS HOJAS!

¡Nuevas hojas! de otros colores… de otras formas… de otras texturas.

Los espirales empiezan a hacer espacio y abrirse a NUEVAS FORMAS de vida. Nuevos patrones, nuevas miradas, nuevas experiencias, nuevas perspectivas.

Aquí, el cuaderno que antes estaba quedándose flaco… ahora se agranda, y se agranda.

CRECIMIENTO.

Dedicado a tu crecimiento, con todo mi amor.

Marwa.