No tengo que amar mi situación actual, pero puedo RESPETARLA.

Y desde el respeto, mejorarla.


Escribí este post luego de un día de varias revelaciones para mi.

Pasó que había algo que estaba esperando. Lo estaba esperando con todo mi corazón y las personas involucradas me habían dado a entender que estaba todo bien encaminado.

Esto es algo importante que he estado esperando por mucho tiempo.

Resulta que un día viernes definitivamente no tenía respuesta – después de varios mails enviados – y la persona me dice que no. Que no resultó. Que tendremos que esperar varios meses más.

Ufff…. sentí tanta, tanta pena. Sentí todas estas cosas:

– Me sentí completamente inadecuada. Tonta, inepta.
– Sentí que la culpa era mía.
– Sentí decepción de mi misma y de la otra persona.
– Sentí rabia porque me podrían haber avisado antes.
– Sentí vergüenza por comunicarlo a las otras personas involucradas.
– Y de nueve me sentí tonta, inadecuada y culpable.

Esto fue un día viernes y ese fin de semana tuvimos un problema con unos vecinos en el lugar donde vivimos. Fue tan tan tan estresante que me quedé dormida a las 7am del día siguiente y hasta tuve que cancelar mis clases de danza porque me sentía total y completamente drenada y agotada.

En dos día, tenía muchísima pena, desilusión, incertidumbre y además, junto a mi marido pasamos este estrés terrible en el vecindario.

El día lunes, cerré los ojos y le pregunté a mi ser interno qué hacer.
Yo sabía que tenía que cambiar mi vibración y hacer algo al respecto.

Sabía que debía canalizar mi REINA interna. Aquella es que SOBERANA de mi Universo (que lo enseño en mi curso Reconexión Mujer).

Mi ser interno me guio a abrir un libro de crecimiento personal que no había terminado! Y en ese libro apareció un ejercicio:

Aceptar lo que sea que el presente nos ofrezca como si lo hubiéramos elegido.

Y luego buscar todos los regalos ocultos que las situaciones nos traigan.

Empecé a hacer la lista un poco incrédula, hasta que empezaron a salir y salir un montón de cosas que yo no estaba viendo.

Sobre mi misma, mis miedos, vergüenzas, culpas.

Y cómo esas cosas me habían llevado a decisiones que finalmente SABOTEARON mis esfuerzos por llevar a cabo este proyecto que por ahora fue rechazado.

Pude conectar todo con mi niña interna y los primeros traumas de rechazo y abandono que tuve. Y pude ver cómo en ciertos momentos me dejé guiar por mi herida, en vez de dejarme guiar por mi amor propio.

Sobre esta situación particular: 

Pude ver que quise retener en vez de soltar y confiar.
Pude ver que no quise tomar acción, por miedo al rechazo.
Pude ver que detrás de ese miedo al rechazo, tenía vergüenza.
Pude ver cómo me sentía inadecuada y por eso no me hacía responsable.
Pude ver cómo evitaba y dejaba “para más adelante” algo que era para AYER.

Y fue hermoso (agridulce, pero hermoso) ver cómo afloraba la REAL ESCUELA DE LA SITUACIÓN.

Las cosas no son sobre lo que pareciera que son.

Si fuera una escuela del alma, y este fuera un cierto ramo o nivel, ahora me queda claro cuál es la materia y en qué cosas hay que trabajar.

Y gracias a eso, PUEDO RESPETAR LA SITUACIÓN.
 
Respetar esta situación. Y si la respeto, entonces la relación con aquello PUEDE MEJORAR. Yo la puedo mejorar, la puedo transformar, porque si hay respeto, es porque YA HICIMOS LAS PACES.

Una vez que vi todos esos “ramos” de mi escuela, adivina qué, ¡HICE UN PLAN! Y no sólo lógico-racional, sino también emocional, espiritual, físico…

¡Te invito a hacer lo mismo!

Con amor sincero,
Marwa.


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